¡Volvamos a pensar!

¿ENSEÑAMOS A ESCUCHAR EN NUESTRAS ESCUELAS?

Maricela Escalona Rubio

Juan Ramón Montano

 

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De todas las funciones básicas, es la escucha la primera que desarrollamos desde nuestros primeros años de vida. Sin embargo, el interés de los niños y adolescentes por la escucha decae muchísimo durante su paso por la escuela y la mayoría termina sus estudios con un pobre desempeño en la escucha atenta e inteligente.

 

Sumario

- Niveles y tipos de escucha

- Propuesta de ejercicios para desarrollar, ejercitar y entrenar la escucha

- Reflexiones, consejos

 

Las investigaciones de corte psicolingüístico que se desarrollan en el mundo contemporáneo demuestran que casi el 80% de los adolescentes poseen serias dificultades para intervenir, escuchar lo que dicen otras personas y respetar las opiniones ajenas. Tampoco están acostumbrados a la escucha apreciativa (audición de cuentos, poesías, música...).

 

En nuestras aulas existe hoy una marcada tendencia a la ejecución, tendencia que nos habla de la pobre escucha y de la casi nula reflexión. Los alumnos ante la primera pregunta, sin escucharla casi y sin tan siquiera darse unos minutos de reflexión para organizar las ideas, levantan las manos indicando así su deseo de responder y se lanzan a hablar impensadamente, dando –la mayoría de las veces- trompicones de una idea mal hilvanada a otra..

 

¿Sabrán nuestros alumnos y nuestros docentes todos qué diferencias hay entre oír y escuchar? ... Tal vez... Sin embargo, los años de experiencia nos obligan a reflexionar...

 

Cuando nos referimos al verbo oír estamos haciendo referencias a la recepción física de las ondas sonoras a través del oído. Cuando nos referimos al verbo escuchar, además de oír, nos estamos refiriendo a la capacidad de recibir y de responder al estímulo físico y de usar la información captada; nos estamos refiriendo al proceso por el cual el lenguaje hablado se convierte en significado en la mente de quien recepciona, de quien nos escucha y en este proceso intervienen aspectos cognitivos tales como: la percepción y la memoria auditivas, la capacidad para discriminar los sonidos, la concentración, la comprensión, la interpretación y la valoración de lo escuchado.

 

¿Qué tipos y niveles de escucha existen? ¿Qué tipos y niveles de escucha debemos favorecer en la práctica pedagógica cotidiana en cada una de nuestras aulas?

 

NIVELES Y TIPOS DE ESCUCHA

 

1.    La escucha atencional que es la que se manifiesta cuando se siguen instrucciones u órdenes. Es predominante en la actividad escolar y se desarrolla y ejercita desde todas las clases de todas las asignaturas escolares.

 

2.    La escucha analítica que es la que se produce cuando debemos escuchar para resolver o responder algo. También se desarrolla y se ejercita constantemente en las aulas.

 

 

3.    La escucha apreciativa, que es la que se practica por goce, por placer, por disfrute; por ejemplo, cuando escuchamos una buena pieza musical o la recitación de un hermoso poema.

 

4.    La escucha marginal, que nos permite captar otros estímulos mientras hacemos algo central. El ejemplo clásico es el del alumno que lee, escribe y estudia mientras escucha música.

 

¿Qué ejercicios podemos desarrollar en nuestras aulas para ejercitar y entrenar la capacidad de escucha de nuestros alumnos? Veamos algunos...

 

PROPUESTA DE EJERCICIOS PARA DESARROLLAR, EJERCITAR Y ENTRENAR LA ESCUCHA

 

-  Percibir el jardín de nuestra escuela o de nuestros hogares con todos los sentidos alertas. Luego, escuchar cómo crece la hierba o escuchar cómo se abre al amanecer el botón de una rosa.

-  Escuchar cómo penetra un gusano en la fruta madura.

-  Escuchar cómo suena una lombriz al asomarse a la tierra mojada.

-  Ordenar diferentes secuencias de acciones hasta conformar la traba de un texto narrativo.

-  Discriminar en un debate sobre determinado tema los hechos de las opiniones.

-  Establecer determinadas inferencias a partir de la exposición de diversos compañeros de clase o de la audición atenta de la vídeoclase.

-  Detectar las ideas principales a partir de escuchar atentamente la exposición del profesor.

-  Inventar ruidos o sonidos curiosos y emitirlos.

-  Hacer corresponder diferentes sonidos con diversos signos de puntuación.

-  Escuchar una determinada música y describir, a partir de ella, las emociones que hemos sentido.

- Jugar con los sonidos de un texto. Por ejemplo, de este poema de Dulce María Loynaz:

Vanesa Ia

(Mariposa)

Escala

de alas

en las salas

del Museo:

El deseo

de un hombre feo

robó a las diosas

las preciosas

Mariposas...

Oscura

y dura

tortura:

(Un alfiler les clava la cintura

que bailara en cáliz de una rosa...)

 

O a partir de este otro poema, de la escritora argentina Elsa Bonermann:

 

“Poema del amor silbado”

Sé que él me silba a mí sola.

Y su silbo suavecito

se suelta sobre el silencio,

a los saltitos.

 

Es una cinta de seda

el silbido que desgrana,

subiendo los escalones

de la semana.

 

Es una cinta de seda

que se ciñe a mi cintura.

Es caricia de sonidos

y de dulzura.

 

No me dice nada: silba.

El suyo es amor silbado.

(Por su silbo sale al Sol

su corazón desatado.)

 

REFLEXIONES NECESARIAS. CONSEJOS SANOS...

 

  • Los alumnos escuchan mejor en las primeras horas de la mañana; de ahí que, necesitemos motivar más y orientar mejor la escucha en la medida en que aumentan las horas del día y los turnos de clases que recibe el alumno.

 

  • Los alumnos escuchan mejor cuando el profesor deja unos segundos para reflexionar o pensar antes de responder y cuando las preguntas son abiertas y no requieren solo de respuestas monosilábicas.
  • Los alumnos incrementan la escucha cuando se aumenta la oportunidad de participar y discutir, cuando el clima es favorable a una comunicación abierta, sincera, franca; cuando no hay temores a equivocarse.
  • Los alumnos escuchan mejor cuando se les estimula la curiosidad, cuando se les motiva, cuando se les presentan ideas en formas variadas, atractivas, originales.
  • Se estimula la escucha cuando se orienta bien el objetivo o propósito de cada actividad, cuando el alumno sabe qué hacer, cómo hacer, por qué hacer, para qué hacer, y cuando se les estimula y refuerza.
  • La palabra del maestro o profesor, fluida, con variedad de matices, tonos, inflexiones, estimula la escucha.

 

 “Un señor que venía por la acera, caminando apurado hacia el trabajo, le pregunta a otro que venía caminando frente a él:

-¿Qué hora es, por favor?

El señor, se detiene, mira atentamente su reloj y responde: “Es martes”.

-¡Cómo, me equivoqué de calle! – responde el primero”.

Este es un ejemplo concreto de incomunicación total, motivada, en primer lugar, por no saber escuchar. Que algo similar  nunca ocurra, nunca en nuestras aulas, es nuestro más ferviente deseo.

 

BIBLIOGRAFÍA

§  Beuchat, Cecilia: “Escuchar: el punto de partidaen Revista Lectura y vida, septiembre de 1989.

§  Cassany, Daniel y otros: Enseñar lengua. Editorial Graó. Barcelona. 1999.

§  García Alzola, Ernesto: Lengua y Literatura. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. 1992.