Ritmo, música, literatura y su relación con la trova. La obra de Nicolás Guillén.
Atención :
Cuba ha tenido un poeta que, en cierto sentido, no quiso trasladar el poema a la canción, sino que la canción llegara hasta el poema: ese es el caso de Nicolás Guillén, denominadodo por la crítica poeta nacional.
Nicolás Guillén y más...
En 1930, el joven Guillén editó en una página del importante periódico cubano Diario de la Marina, ocho textos que se recogían bajo el título genérico de Motivos de son.
Lo que allí hacía el poeta, era trasladar a la poesía escrita el texto de son, que entonces estaba experimentando su primer gran auge en Cuba.
Desde mediados de los años veinte, grupos como el Sexteto Habanero y el Trío Matamoros habían grabado sus primeros grandes sones, y el éxito de la modalidad musical fue arrollador. De hecho, ocurrió algo muy semejante a lo que sucedía con géneros musicales populares como el flamenco, el jazz y el tango.
Los cuatro son modos de hacer música surgidos en ambientes marginales y despreciados por las que eran las zonas más elevadas del orden social en Cuba, en España, en Estados Unidos y en Argentina. Todos esos géneros están hoy vivos, porque no fueron un invento comercial, sino la expresión genuina de los pueblos en los que surgieron. Todos se han impuesto contra viento y marea, y hace ya muchos años que entraron en los exclusivos salones de los que pretendía excluírseles. Y, por supuesto, han durado más que esos salones.
Guillén, por ejemplo, En Motivos de Son, lo que hace en esos poemas de 1930, es escribir textos que parten de las letras que cantaban por entonces los soneros cubanos. Es darle a esa modalidad poética popular su legítimo pase a la literatura.
Las figuras más brillantes de la intelectualidad cubana, acogieron encantados los poemas de Guillén. Y a ellos hay que sumar a Federico García Lorca entonces de visita en Cuba y a Miguel de Unamuno, quien escribe a Guillén una carta que resulta importantísima para el joven poeta, y que él recogerá en 1931 en su siguiente libro.
García Lorca hace algo más que manifestar su reconocimiento al son. Escribe su "Son de negros en Cuba", que editó en La Habana la revista Musicalia, y que luego se recoge en Poeta en Nueva York.
Es significativo que después de aquellos poemas de 1930, Guillén nunca haya escrito nuevos motivos, a pesar del inmediato éxito que tuvieron, incluso convirtiéndose rápidamente en canciones, por el trabajo de músicos como Eliseo y Emilio Grenet, Alejandro García Caturla y Amadeo Roldán.
Preferirá, en libros sucesivos, ir perfilando su son, ir haciéndolo capaz de tocar todos los temas y no únicamente el costumbrismo popular en el que se había originado. La musicalidad de los poemas de Nicolás Guillén los han convertido desde sus inicios en un « "manjar" »
para los músicos.
Desde los compositores cubanos de los años treinta hasta los trabajos mucho más recientes de Pablo Milanés, Walfrido Guevara, José Luis Cortés y los españoles Ana Belén y Víctor Manuel, Nicolás Guillén ha sido un poeta que enlaza con la música desde siempre y hasta el fin de su obra.
Así pues, hay diferentes modos en la vinculación de poesía y trova en los textos:
. el ya escrito que se pone en la música,
. el que el poeta escribe, para ser musicado.
Un poco en broma y un poco en serio, el poeta y ensayista cubano Roberto Fernández Retamar, ha sugerido emplear el término « "guitárrica" »
para hablar de los numerosos poetas que en las últimas décadas han usado ese instrumento para acompañar los poemas que cantan, como los antiguos griegos empleaban la lira.
Esa recuperación del poeta que canta ha sido y es un fenómeno perfectamente visible en la Cuba de las últimas décadas, pero no hay que olvidar que ha sido asimismo un fenómeno universal: en la canción que canta en inglés en las voces de Bob Dylan y John Lenon; en francés, con Jean Ferrat o Máxime Leforestier; en portugués, con Vinicius de Moraré y Chico Buarque, y claro que en « español »
, con Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina y Luis Eduardo Aute.
En cualquier caso ellos están inscritos en un movimiento que, desde los años sesenta, inició una recuperación del trabajo y la misión del trovador, ese poeta popular que, acompañado de su fácilmente transportable instrumento, narra, comenta, dialoga, satiriza sobre las cosas del mundo, y nos hace verlas de una manera inédita. No creo que sea otra, la auténtica misión del poeta.
Las exigencias de los medios de difusión han hecho que muchas de esas canciones, compuestas y cantadas originalmente con guitarra, se hayan enriquecido con orquestaciones que el disco de estos tiempos exige. Algo semejante ocurrió con las canciones de los grandes autores del llamado movimiento del feeling, como las de César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez y Marta Valdés.
Lo interesante de esta historia de la relación de la música trovadoresca cubana con la poesía es que, el modo de hacer de los músicos jamás se ha descontextualizado de la evolución universal de su arte.
Observación :
En los años sesenta algunos creyeron, entre ellos dirigentes de nuestra radiodifusión, que era necesario proteger la música cubana de supuestas contaminaciones de la música extranjera. Pero eso era, simplemente, ignorar la historia misma de la cultura de Cuba y, por supuesto de su música, esos son los componentes de la trova cubana. Es el bien conocido « "ajiaco" »
del que escribió don Fernando Ortiz, que siempre ha sabido sumar cualquier componente al "sabor" cubano.
Sin la música de los jazz bands no hubiera habido Pérez Prado ni Beny Moré; sin el bebop y el cool, es imposible soñar con los boleros del feeling; en fin, sin el rock'n roll y las baladas francesas de los sesenta, la música de Silvio Rodríguez no sería la que es.
Toda cultura amurallada es una cultura condenada a la decadencia y al estancamiento. A la vez, toda cultura procede activamente con respecto a los elementos foráneos que llegan a ella. Pueden aparecer algunos que no contribuyan para nada a su expresión. Estos, no pasan de ser una moda, que en poco tiempo, desaparecen sin dejar huella. Los elementos que la enriquecen, son activamente integrados a la cultura que los recibe y se suman a su sabor ya hecho, modificándolo sí, pero sin desnaturalizarlo.
"« Sí creo que hay que estudiar sin ningún afán normativo el interesante fenómeno de la poesía cantada, acaso la de más arraigo en el mundo en las últimas décadas. Esa fuerza actual, puede y debe informar el conocimiento del largo proceso de vinculación de dos grandes artes: el de los sonidos y el de las palabras. »
”
La trova no es un fenómeno exclusivo de apenas unos años. En Cuba la Nueva Trova se ha convertido en un himno de la Revolución.
Esta renovación musical cobra auge porque se da en el contexto de otra realidad: la construcción de una sociedad socialista.
La Nueva Trova Cubana cuenta con figuras como Pablo Milanés, Vicente Feliú, Sara González, Amaury Pérez junto a Silvio Rodríguez, son algunos de sus principales referentes. La Trova ha sabido sortear tiempos de confusiones políticas y estéticas, y renovando su público, mantener la popularidad en todo el mundo hispanohablante. Es algo parecido a lo que sucede con Joan Manuel Serrat: las canciones de Silvio y Pablo saben tocar una fibra que trasciende generaciones y posturas políticas -pese a que las de ambos artistas sean muy claras- y que va más allá de lo musical.
Saber más : La Trova y la Nueva Trova
La Trova nació en Santiago de Cuba, surgió de músicos bohemios que, guitarra al hombro, recorrían la ciudad buscando interpretar sus canciones en cualquier bar o en una plaza. Se considera al santiaguero Pepe Sánchez como el padre de este género conocido en el mundo entero; luego, Sindo Garay se encargó de hacer famosa a la trova cubana con sus peculiares composiciones.
Pero, fue la Nueva Trova uno de los hechos más importantes en la vida cultural cubana; surgió en la segunda mitad de la década de 1960, consecuencia inmediata del triunfo revolucionario de 1959; fue la voz de un canto joven que se abrió para acompañar las profundas transformaciones que tenían lugar en el país, en sus hombres y mujeres. Sus iniciadores, aún antes de conocerse, gestaron canciones que presentaron múltiples puntos de contacto en su contenido y en la forma en que los temas eran tratados. Antes de arribar a 1970 comenzaba ya a extenderse e por todo el territorio un gran canto, hecho de guitarra y poesía, portador de la fe en una vida nueva que también iniciaba.
La Nueva Trova Cubana ha dado grandes músicos, pero más que eso, ha ido generando a lo largo de su recorrido muestras de que la sencillez y la altura no son cualidades incompatibles en este deteriorado mundo; ha logrado que la guitarra levante su mano y nos hable, con la riqueza de las palabras, con el olor maravilloso de la madera desgranando acordes, en fin, solo basta escuchar y no solamente oír a músicos como Silvio, Pablo, Vicente y Santiago Feliú, Carlos Varela y Amaury Pérez, entre otros.
Ejemplo : A continuación te ofrecemos algunos canciones de la llamada nueva trova que demuestran la fusión de la música con el verso profundo, sensible, reflexivo.
Silvio Rodríguez, en la canción Cita con ángeles.
Observa el diaporama relacionado con el tema de la canción y escribe un pequeño párrafo sobre un verso que te haya marcado la sensibilidad. Preséntalo en tu equipo de trabajo.















