cangrejo volador

Título: El cangrejo volador

(Fragmento)

Autor: Onelio Jorge Cardoso

Había una vez un cangrejito nuevo que estaba haciendo un hueco profundo en la tierra, cuando, sin más ni más, vino una paloma torcaza a darle conversación.
-¡Bonito que te está quedando el pozo ese !_ dijo la paloma, y el cangrejo, levantando los tarritos de sus ojos, la miró tranquilo y respondió:
_No se trata de un pozo, estoy haciendo mi casa.
_ ¡Cómo!_exclamó asombrada la paloma_. ¿Ese oscuro agujero tu casa?
_Pues….sí, mi casa.
_Pero, ¿cómo se entiende ese disparate, muchacho?
_ No veo ningún disparate, señora Paloma.
_ ¡Ah!, ¿Qué no?.. ¿Pero te parece poco llamarle casa a un agujero en la tierra?
Escucha: si puedes vivir en la rama de un árbol, ¿cómo vas a habitar en el fondo de un pozo oscuro?
_Señora_ dijo dignamente el cangrejito_, ¿se olvida usted de que está hablando con un crustáceo? No soy una paloma, señora.
_ ¿Pero eso qué importa si eres un cangrejo con voluntad?
Un cangrejo con voluntad, se dijo el cangrejito levantando directamente al cielo los tarritos de sus ojos. ¿Sería posible eso? Más enseguida contuvo su entusiasmo:
_ ¿A quién se le ocurre que un cangrejo pueda vivir en lo alto de un árbol como un pájaro del monte? Señora no se estará usted burlando de mí.
_¡ No me burlo de nadie! ¡Digo que si puedes vivir en lo alto de un árbol! ¿ Cómo vas a pasarte la vida bajo la tierra? _Pero es que toda mi familia lo ha hecho siempre así.
_Ya me imagino a toda tu familia; es decir, por uno que empezó una vez, todos y los demás ha seguido haciendo lo mismo. ¿Es que en tu familia no hay aspiraciones?
_Bueno, hay cangrejos… aspiraciones, que yo sepa, no.
_Bien_ Dijo la paloma._entonces tú vas a ser el primero de los tuyos que viva en un árbol.
_¡Cómo!, ¿yo vivir en un árbol?
_Tú, el primero de todos.
_¡Pero mire!, señora Paloma, que mi abuelo me mando esta mañana a que hiciera mi cueva, diciéndome que ya es hora de fabricarla como hacen los demás.
_Pero, muchacho, contesta una cosa: ¿qué casa estas fabricando?
_La mía, señora; ¿cuál otra?
_Ninguna, porque ¿cuándo tú has visto una casa sin puertas ni ventanas?
_Bueno…no; verdad que no la he visto.
_ ¿Entonces dónde vas a hacer allá abajo una ventana y qué fresco y qué luz van a entrar por ella?
_Tiene razón.
_Y hasta suponiendo que hubiera una ventana sin fresco y sin luz, ¿qué pajarito se pondría a cantar en ella cuando llegue el verano?
_No, ninguno.
_Entonces está claro: hazte una casa en el aire, muchacho.
_Pero… ¿en el aire?
_Quiero decir en la rama de un árbol, de un purio, de un júcaro, de un dagame, en el palo del monte que más te guste.
_ ¡Un nido!
_Eso, un nido fresco que lo meza el viento; de día cerca del sol; de noche, de las estrellas.
_!Ah, qué bueno sería! En el fondo, los cangrejos todos queremos llegar a las estrellas- mas, enseguida se entristeció- : pero es que soy solamente un cangrejo.
_ ¡Déjese de historias! ¡Usted es lo que usted quiera ser! Sea, pues, un crustáceo con voluntad.
Y como si estuviera cansada de hablar, la paloma torcaza batió sus alas y salió volando por encima del joven cangrejo, quien con los tarritos de sus ojos la siguió mirando hasta que se perdió en el viento.
Mas, ya el cangrejito no podía seguir haciendo su cueva en la tierra. Así que aquella misma tarde, después que se lavó las tenazas en el río, fue directa a ver a su abuelo:
_Abuelo, quiero fabricar mi casa fuera de la tierra.
_ ¡Cómo!_ exclamó el abuelo, cayéndosele la comida de la boca.
_Sí, voy a hacerla si es posible en el copito de un caguairán.
_ ¡Hijo mío!_ dijo entonces mirándolo muy preocupado_, tienes que tener cuidado con las hierbas que comes. A ver ¿qué has comido, hijo mío?
_Palmiche, abuelo; pero hablé con la paloma torcaza…
_ ¿Con esa loca?
_Me ha dicho que es un disparate vivir bajo tierra como una lombriz.
_Sea, pero ten en cuenta que tú no eres más que un cangrejo, muchacho
_Un cangrejo que acaso un día pueda vivir cerca de las estrellas.
Pero_ ¿qué diablos de casa es esa?
_Un nido, abuelo, un nido.
_ ¿Nido? ¿Y dónde están tus alas, muchacho?
_Pues, quien sabe con el tiempo si…
Mas esta vez el abuelo no lo dejó terminar:
_ ¡Muchacho!_tronó_ mientras tú seas cangrejo no hay ala que te salga ni pluma que te cuelgue. Cangrejo naciste y cangrejo terminarás.

Después de haber leído la lectura. Te invito a realizar las siguientes actividades de aprendizaje.

Glosario Crucigrama

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Obras publicadas: Tres cuentos para niños
Instituto del Libro, La Habana, 1968.
Contiene: «El canto de la cigarra»y «La lechuza ambiciosa»

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