I. DICTADO

Mujeres hay que se quejan de que ya el hombre no respeta a la mujer. No con las caducas virtudes de ayer ni con los vicios de hoy obtendremos el respeto del varón, ni el propio. Yo no sé cuál ha de ser en último término la contribución máxima de la mujer a la nueva vida de la humanidad, pero su actuación pública a lo largo del tiempo tendrá que afectar las raíces espirituales de la organización social. Quizás contribuya a moderar las peores características masculinas de la organización actual, de predominio de la violencia y de la fuerza bruta, de egoísmo y de sensualidad, con una mezcla de las mejores características femeninas de serenidad, de paz, de espiritualidad, de altruismo material. Quizás el recuerdo de una inferioridad secular la impulse a ayudar a la construcción de un orden donde no exista la inferioridad. Pero si hemos de crear algo, crezcamos desde ahora de ciencia y conciencia.

 

II. COMPRENSIÓN DEL TEXTO

Lee el siguiente fragmento extraído del prólogo que Mirta Aguirre redactara para Estudios y Conferencias, de Camila Henríquez Ureña:

“Camila Henríquez Ureña era una mujer muy alta, muy derecha, muy refinada, de noble rostro y gran encanto personal. Cuando murió, ya próxima a los ochenta años, pero todavía con completo dominio de sus facultades intelectuales y, como siempre, trabajando, nuestra cultura experimentó la pérdida de una de las mentes más serenas y lúcidas, más inquietas y desprovistas de prejuicios, más abiertas a todas las transformaciones de avance social, de cuantas han contribuido a forjarla. Y perdió, al mismo tiempo que un sólido saber, un diario ejemplo moral. Por eso, Camila Henríquez Ureña, que sabía crear grandes cariños en torno a su persona, inspiraba, sobre todo, respeto. Modesta y sencilla hasta lo increíble, lograba en su claustro universitario, por espontáneo acatamiento de todos, que la cabecera estuviera siempre donde ella se sentaba. No merecía menos quien al triunfo de la Revolución viniera a ponerse a su servicio sin condiciones, comprometiendo con el de ella su propio destino, con tajante rechazo de tentadoras ofertas extranjeras, en una edad en la que la mayor parte de los individuos se deja ganar por la cautela”.

Responde con tus palabras por qué la autora afirma que Camila Henríquez Ureña lograba que “la cabecera estuviera siempre donde ella se sentaba”.

 

III. COMPOSICIÓN

Piensa en la situación de la mujer en el mundo actual. Desarrolla tus ideas en relación con este tema.

 

IV. GRAMÁTICA

1. Del fragmento extrae:

a) Dos formas verbales de diferente modo. Indica el modo y el tiempo.

b) Un pronombre indefinido.

c) Dos adjetivos que se refieran a un mismo sustantivo. Indica cuál es ese sustantivo.

 

2. Realiza el análisis sintáctico de la siguiente oración:

En su fructífera vida, la insigne educadora Camila Henríquez Ureña nos legó un ejemplo moral imperecedero.

 

3. Redacta una oración compuesta y clasifícala.

 

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