Unidad 5. El Renacimiento. Miguel de Cervantes: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha

Esta unidad es la más extensa del programa de décimo grado. En ella se ofrece una amplia y necesaria información sobre el panorama del Renacimiento, válido para el análisis de la obra cervantina, al tiempo que prepara y facilita el estudio de la tragedia de Shakespeare y permite establecer los contrastes con el Barroco. Esta visión general del Renacimiento se particulariza en España, de la cual es reflejo la obra de Cervantes. En la unidad se amplía el concepto de clasicismo, se introduce el de novela y se consolidan elementos del análisis de la lengua y la obra literaria.

Por ser El Quijote un modelo de la lengua castellana, se presta especial atención al empleo de esta por Cervantes, por lo que en su estudio debe destacarse la riqueza del lenguaje y el valor artístico de la obra. Dada la amplitud del panorama histórico-cultural y la extensión y complejidad de la novela, es conveniente emplear combinadamente variados métodos, procedimientos y formas de organización de la enseñanza para hacer más interesantes y atractivas las clases. Es necesario que los alumnos se apropien de lo más característico del Renacimiento, de forma tal que lo aprecien en la lectura y análisis de la novela cervantina y puedan aplicarlo al estudio de otras obras. En este sentido, se tendrá en cuenta lo que han aprendido anteriormente sobre el clasicismo y el concepto del hombre en la Ilíada y en las obras estudiadas de la literatura medieval, para que puedan, a partir de las semejanzas y diferencias con lo que ya conocen, lograr una mejor comprensión del clasicismo renacentista y su rasgo esencial, el humanismo.

Se recomienda realizar el tratamiento de los contenidos panorámicos sobre el Renacimiento en las clases iniciales, pues el conocimiento de los hechos fundamentales, las ideas y los rasgos característicos del arte de este período, facilita la percepción y valoración de la novela por los alumnos. Para impartir este contenido el profesor puede utilizar diferentes vías metodológicas, como por ejemplo, explicar parte del panorama mediante el método expositivo e indicarle a los alumnos sencillas tareas de investigación cuya fuente sea el libro de texto, a partir del cual elaboraren resúmenes, fichas de contenido, esquemas, tomen notas, etc. Una de las partes que pueden trabajar los alumnos –en forma individual o por equipos- es la referida al Renacimiento español, para lo cual pueden consultar, además del texto, un libro tan divulgado como la Historia de la literatura española, de Juan Chabás o la de Ángel del Río.

Otra variante metodológica es indicarles la lectura previa del panorama o una parte de él y luego desarrollar la clase mediante la conversación heurística o el seminario. Además, se puede recurrir al estudio del Renacimiento español mediante la lectura y análisis de la propia obra, variante esta que el profesor debe emplear, siempre que sea posible, en esta y otras unidades, por ser una de las más apropiadas para que se comprenda la interrelación que la obra como tal tiene con los aspectos extraliterarios de los cuales ella es reflejo. En el caso del Quijote, son muchos los pasajes que ilustran la época. El humanismo renacentista se aprecia en pasajes como el de Andrés, el de los galeotes, el gobierno de la ínsula Barataria y otros que reflejan nítidamente la concepción del hombre que tenía Cervantes en cuanto a valores morales, sentido de la justicia, sabiduría popular, etc.

Para el estudio del panorama y de toda la obra cervantina, el profesor debe apoyarse en láminas, ilustraciones, diapositivas y fotos. Al trabajo con las reproducciones artísticas que aparecen en el libro de texto debe prestársele especial atención, pues no solo enriquece y amplía el horizonte cultural de los alumnos, sino que contribuye a la percepción de la obra literaria. La experiencia demuestra que cuando se trata de obras muy extensas como El Quijote, por lo general no todos los alumnos las leen completas de forma independiente, que es lo más recomendable. De ahí que, al no ser posible realizar un buen análisis literario sin que los alumnos posean un conocimiento integral de la obra, es necesario que el profesor haga una buena selección de capítulos y fragmentos que, conjuntamente con el relato del argumento, les ofrezcan una visión de conjunto de la novela. En esta selección deben estar representadas la primera y segunda partes de la obra.

El análisis de la obra

Al seleccionar la vía de análisis debe tenerse en cuenta que, por su extensión, la idónea es la que centra el estudio en los problemas planteados por el autor, vía que no excluye, por supuesto, la valoración del contenido y la forma. Se tendrá en cuenta cómo inciden en los problemas objeto de análisis el lenguaje literario, las formas elocutivas, la caracterización psicológica de los personajes, su posición social, etc. El trabajo con los problemas que plantea la obra puede hacerse también por equipos y culminar con un panel, seminario o debate (que pueden dirigir los monitores con la orientación y apoyo del docente) en el que los alumnos expongan sus conclusiones. Cualquiera que sea la vía de análisis literario, debe dirigirse la atención del alumno hacia la peculiaridad que adoptan los elementos de la épica (argumento, personajes, narrador) en esta obra de Cervantes. Es necesario que los alumnos adviertan cómo la acción central se diversifica y enriquece por la variedad de situaciones, personajes y criterios de toda índole que se insertan en la novela mediante diálogos, descripciones, discursos, refranes, canciones, versos, etc. Se destacarán, además, las frecuentes alusiones mitológicas y cultas en la obra, como las que aparecen en el capítulo XLV de la segunda parte. Los alumnos, siempre que sea posible, explicarán la significación de esas citas, basándose en lo estudiado sobre las culturas clásicas, mediante el propio texto o el diccionario. Características de la prosa de Cervantes como la extensión de las oraciones, la sintaxis y la frecuente adjetivación, así como la variedad de vocablos, los arcaísmos (yantar por comer, facerle por hacerle, fuyan por huyan) y regionalismos, deben ser también objeto de estudio. Estos elementos deben servir para que los estudiantes argumenten el aporte de Miguel de Cervantes a la lengua española y a la literatura universal. Pueden referirse al 22 de abril como el Día del idioma.

El proceso de construcción textual y sus especificidades en preuniversitario

En la unidad anterior se profundizó en el estudio de la comprensión y, en particular, en aquellas estrategias que debe dominar el alumno para ser un lector eficiente. En esta se abordará el estudio del proceso de construcción textual y sus especificidades en el nivel medio superior. Se reflexionará con los alumnos acerca de que, siendo muy pequeños, aprendieron a construir textos orales con los que se comunicaban en diferentes situaciones; luego, en la escuela, adquirieron el código gráfico, con el que pudieron leer y escribir textos. Para eso, no les bastó con conocer el alfabeto; fue necesario que aprendieran a relacionar las palabras, para lo cual debían conocer determinadas reglas de relación, saber cómo se construyen las oraciones, cómo se unen estas para construir los párrafos, y cómo estos últimos forman el texto. Este conocimiento es muy importante, pero también lo es el saber actuar en cada momento o etapa que va desde que surge la necesidad de comunicar algo, hasta que el texto está perfectamente construido.

El profesor puede guiarlos en el debate acerca de cuáles son los pasos que se dan cuando se va a producir un texto. Deben llegar a la conclusión de que el que va a producir un texto, recorre cuatro momentos o etapas:

1er. Motivación

2da. Planificación

3ra. Ejecución

4ta. Control

Motivación: Toda persona cuando habla o escribe lo hace porque siente la necesidad de comunicar algo a otras personas, tiene una intención y una finalidad comunicativa, está motivada por un tema y quiere hablar o escribir sobre él en un determinado contexto comunicativo, para lo cual escoge un determinado texto. A veces, la persona necesita buscar información, pues aunque el tema le interesa, no lo domina suficientemente. Por eso es frecuente que el que va a hablar o escribir, trate de ampliar sus conocimientos.

Planificación: Cuando hemos obtenido la información necesaria para hablar o escribir sobre un tema, debemos proceder a organizar nuestras ideas. Para ello es importante tener presente el tipo de texto que vamos a producir y el procedimiento comunicativo que vamos a utilizar. Esto nos permite elaborar el plan de construcción del texto.

Existen diferentes planes de construcción. Estos pueden ser de tres tipos:

- De preguntas: Consiste en formular las preguntas que nos van a servir de guía para desarrollar el trabajo. Este es el más sencillo de todos.

- De enunciados: Consiste en expresar ordenadamente las ideas principales que se desarrollarán en cada segmento o párrafo del texto.

- De tesis: Consiste en enunciar y desarrollar las ideas brevemente. Con este tipo de plan, el trabajo está casi elaborado.

 

Ejecución: Se desarrollará el trabajo utilizando como guía el plan confeccionado previamente. La producción oral es inmediata, y si se escapa un error, este se hace público. Si nos damos cuenta de él, ofrecemos disculpas y rectificamos. La producción escrita del texto es un proceso largo, porque el que escribe tiene la posibilidad de rectificar los errores, mejorar la calidad del escrito, rehacer lo hecho, ampliar las ideas, perfeccionar el vocabulario, etc., todo lo cual le permite lograr un acabado perfecto del texto.

Control: En esta etapa se comprueba la calidad del texto elaborado. Es importante verificar si ha resultado comprensible a los demás, lo que nos indicaría que el texto tiene coherencia.

¿Cómo proceder? Apropiado para Cómo se hace

Para redactar un texto

Veamos un ejemplo de cómo proceder. A los estudiantes se les puede pedir que reflexionen sobre esta situación:

Si te pidieran que escribieras sobre el trabajo, su origen, importancia social, etc., ¿qué harías?

Lo primero sería recordar todo lo que sabe acerca de este tema, lo que ha leído sobre él. Si le faltara información, podría consultar algunos libros y revistas que le ayuden a ampliarla. Debe precisar también qué tipo de texto va a construir y cuál es su intención y propósito comunicativo. Todo ello se corresponde con la etapa de motivación.

A continuación, debe organizar las ideas (etapa de planificación), para lo cual elaborará el plan de construcción. Este puede ser de preguntas para comenzar; más adelante, podrá elaborarlo en forma de enunciados hasta llegar al de tesis, cuando haya avanzado. Veamos ejemplos de los tres tipos:

Plan de preguntas:

1. ¿Qué es el trabajo?

2. ¿Cómo surgió?

3. ¿Qué importancia ha tenido el trabajo en el desarrollo del hombre?

4. ¿Por qué deben educarse los niños en el amor al trabajo?

Plan de enunciados o epígrafes:

1. Concepto de trabajo.

2. Origen del trabajo.

3. Importancia del trabajo en el desarrollo del hombre.

4. El amor al trabajo como valor que deben cultivar los niños desde pequeños.

Plan de tesis:

1. El trabajo es la expresión de la acción transformadora del hombre sobre la naturaleza; es la fuente de todas las riquezas y condición esencial de la vida humana, pues el hombre mismo se ha desarrollado gracias a él.

2. El trabajo surge a partir de la necesidad de los hombres de actuar sobre la naturaleza para obtener alimentos y poder subsistir.

3. El trabajo ha sido esencial en el desarrollo humano, pues al actuar sobre la naturaleza el hombre se modificaba a sí mismo.

4. Es necesario que, desde pequeños, aprendamos a amar el trabajo, pues, como dijera Martí, “...el hombre crece con el trabajo que sale de sus manos”.

Al comparar los tres tipos de planes, el alumno descubrirá en qué se asemejan y en qué difieren. Es conveniente que, partiendo del diagnóstico que ha hecho el profesor de los estudiantes, ponga en práctica los tres tipos, distribuidos convenientemente en el grupo.

Luego de tener el alumno confeccionado el plan, procederá a la redacción del texto. A esta etapa se le denomina ejecución o puesta en texto, que es el proceso durante el cual se van desarrollando las ideas, se introducen modificaciones si se creen necesarias, se borra, se vuelve a empezar si no gusta lo que se hizo, hasta llegar a la redacción que se considera satisfactoria. Como se ve, durante la ejecución intervienen también la autorrevisión y la autocorrección, lo que permitirá lograr el acabado del texto.

Por último, tiene lugar el control. En esta etapa, verificará la calidad del trabajo realizado, para lo cual someterá su trabajo al criterio del profesor y de sus compañeros.

Como ejercicio, se les orientará seleccionar un tema o la situación comunicativa que sea de su interés, sobre el cual pueda escribir. Puede pedir sugerencias o proponer a los estudiantes que seleccionen entre los siguientes temas: El Quijote y su tiempo, El Quijote en cualquier tiempo, El Quijote y el Che, El Quijote y el amor, Quijote y Sancho: unidad y diversidad, Los refranes en Sancho, Cervantes y Don Quijote, La huella del Quijote en otras manifestaciones del arte.

En la situación siguiente podrán seleccionar una de sus variantes: Entre los capítulos estudiados encontraste a personajes como Andresillo. Te invitamos a que reflexiones y elijas la opción con la que más te identificas:

a) Al releer ese capítulo puedes imaginarte físicamente a Andresillo y al Quijote. Describe, en tu equipo, el rostro del niño al ser salvado por el Quijote o compara el rostro del niño al ser encontrado y cuando fue salvado.

b) Expón, a tus compañeros, tu punto de vista sobre el estado de ánimo de Don Quijote al concluir ese episodio y lo que consideras que influyó o no en los siguientes.

c) Imagina y ubica ese hecho de violencia en nuestro contexto. Narra esa escena teniendo en cuenta el ambiente cubano y la época. Debes mantener los mismos personajes.

Debe elaborar el plan de redacción, precisar a quién va dirigido el escrito y la intención comunicativa y la finalidad que persigue con él. Cuando termine, deberá autorrevisarlo y autocorregirlo antes de entregarlo al profesor. De igual forma, el profesor puede ensayar otras variantes de revisión. Se tendrá en cuenta la organización y ordenamiento lógico del contenido, atendiendo al plan, la coherencia y la cohesión, el ajuste a las normas, etc.

 

Tratamiento de las estructuras gramaticales

Desde las primeras unidades del programa los estudiantes han ejercitado cuestiones relativas a la estructura de las oraciones gramaticales, y se ha analizado cómo está constituido el sintagma nominal, el cual puede desempeñar diferentes funciones. En esta unidad se partirá de caracterizar los dos tipos de predicado desde los puntos de vista semántico, formal y funcional, lo que permitirá valorar su empleo en el acto comunicativo. Se insistirá en el análisis de la concordancia entre el verbo y el núcleo del sintagma nominal sujeto, como prueba de la relación interna entre ellos. La ejercitación posibilitará reconocer las funciones que pueden desempeñar los sintagmas nominales en el predicado nominal (atributo: Ella es profesora de Español) y en el predicado verbal (complementos verbales: “Cantemos hoy, ante la tumba inolvidable, el himno de la vida”. José Martí). Se hará referencia al papel del adverbio como complemento circunstancial del verbo.

Para la construcción de textos debe propiciarse la creación de situaciones comunicativas que estimulen la aplicación de las estructuras estudiadas.

Tratamiento ortográfico

La ejercitación ortográfica se hará hincapié en el reconocimiento y empleo de la tilde distintiva e hiática en diferentes palabras, para lo cual es recomendable la utilización del método ortográfico de análisis por contraste y similitud (analógico-contrastivo) y la consulta del capítulo Usos de la tilde en el Cuaderno de trabajo de Ortografía del grado, en el que se hallarán variadas actividades. Se debe mantener la variante de elaboración de actividades ortográficas. Se podrán utilizar como modelo los ejercicios presentados por el docente o de la bibliografía orientada. Podrán proponerse actividades por equipos para el tratamiento a la tilde distintiva e hiática, a la acentuación de las palabras compuestas y a las palabras con doble acentuación.

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