Unidad 9 El Romanticismo. Selección de autores y obras representativos. Gustavo A. Bécquer, Edgar A. Poe, José María Heredia

Por ser esta la última unidad del curso debe servir, además de para presentar –como en todas- un nuevo contenido, para consolidar los conocimientos adquiridos en las unidades precedentes.

El panorama histórico-cultural de esta unidad no se limita a tratar la época correspondiente al Romanticismo, sino que establece el nexo necesario entre el siglo XVII y la primera mitad del siglo XIX en que surge dicho movimiento. La selección de obras de los autores románticos que se estudian ofrece la posibilidad de ejercitar ampliamente la lectura expresiva, de aplicar los conocimientos de teoría literaria y de versificación adquiridos y de conocer otros nuevos. De igual forma, el análisis de las obras de poetas románticos de habla española propicia la profundización de contenidos sobre el estudio de la lengua.

El Romanticismo debe ser apreciado como un movimiento significativo en el desarrollo de la literatura universal, no solo por la trascendencia y repercusión de los hechos históricos que lo condicionan, sino también por la amplitud y diversidad de rasgos que lo caracterizan. Para que los alumnos comprendan el contexto histórico en que este movimiento se inserta, es necesario profundizar en los principales acontecimientos históricos, sociales y culturales del siglo XVIII y de la primera mitad del XIX, lo que les permitirá observar cómo las diferentes etapas por la que transita la burguesía en su escalada al capitalismo van marcando el destino de los hombres y, por supuesto, se reflejan en la literatura y el arte. Se llamará la atención sobre aquellos hechos o transformaciones que son decisivos en la época, a fin de que puedan apreciar por qué el creciente auge del capitalismo se manifiesta de forma tan diversa en la literatura del siglo XIX.

Aunque el programa no contempla el estudio de los movimientos ideológicos y literarios del siglo XVIII, se hará referencia a la Ilustración y al Neoclasicismo para facilitar la comprensión de las características del Romanticismo, y que los alumnos puedan apreciar, de forma muy general, la evolución literaria en el devenir histórico. Se esclarecerá la diferencia entre aquellos conceptos al precisarse que la Ilustración, Iluminismo o Enciclopedismo fue el período en que se incuban las ideas que permitirán a la burguesía –que ya tenía en sus manos el poder económico- tomar el poder político; un movimiento ideológico y cultural que enfatiza el valor de la razón humana para solucionar los problemas del hombre, y que posibilitó se bautizara al siglo XVIII como Siglo de las luces; mientras que el Neoclasicismo fue la tendencia artística y literaria, heredera del Clasicismo francés, que se guiaba por normas y principios entre los que estaba el culto a la razón en el arte. Para impartir el panorama el profesor puede emplear diferentes métodos y formas organizativas, desde la conferencia y toma de notas por los alumnos hasta el trabajo independiente con la orientación de sencillas tareas de investigación. En cualquier caso, se recomienda el empleo del libro de texto y el trabajo con las ilustraciones que en él aparecen, además de láminas, diapositivas y otros medios de enseñanza.

Los alumnos pueden irse apropiando de las características del Romanticismo, sus temas y tendencias, en la medida en que realizan el análisis literario de las obras objeto de estudio, en su mayoría del género lírico, aunque se incluye un cuento de Poe, que corresponde al género épico. Se ha de partir siempre de los conocimientos que ya se tienen sobre estos géneros para establecer comparaciones, de modo que se sistematicen los conceptos adquiridos y se relacionen con los nuevos contenidos. De los poemas que presenta el texto, el profesor seleccionará por lo menos tres o cuatro de diferentes autores para analizar en clases, preferentemente en lengua española, entre los que no puede faltar la oda Niágara, del primer romántico de nuestra lengua, José María Heredia, y algunas de las rimas de Bécquer, el romántico español por excelencia. También puede incluirse un poema de Goethe, por ser este autor representativo no solo de la literatura del siglo XIX, sino también de la del XVIII, de la cual no aparece otra muestra en el programa.

En el análisis contenido-forma de los poemas, no pueden faltar actividades relacionadas con los temas, recursos literarios empleados, características románticas, elementos de versificación, entre otros. El profesor debe hacer notar que en el libro de texto los poemas aparecen en un orden cronológico, lo que no sucede con el cuento de Poe, que se sitúa, con toda intención, en último término, debido a las particularidades de la narrativa de este autor, considerada de transición al realismo, por lo que se recomienda estudiar el cuento después de las obras líricas. Para que los alumnos tengan una idea de cómo se produce la evolución de un movimiento a otro, se les guiará para que reconozcan en el cuento de Poe no solo aquellas características que ya han analizado como típicas de las obras románticas, sino para que adviertan otras que anuncian la nueva tendencia artística.

Entre las características románticas que los alumnos deben apreciar en El corazón acusador figuran la constante presencia de la muerte, el ambiente sombrío y solitario de la antigua casa donde se desarrolla la acción, la exagerada importancia que le concede el protagonista a la descripción de un estado anímico y la angustia y excitación que domina a los personajes. De igual forma, deberán observar que Poe logra crear un verdadero clima de terror y suspenso, porque describe con tal precisión y objetividad la alucinación que sufre el protagonista que casi llega a la rigurosidad de la ciencia, lo que sin dudas no es ya propio del Romanticismo, sino que son rasgos realistas. Es importante que los alumnos se den cuenta de que hay autores como Poe que por lo original de su obra, no pueden encasillarse en un movimiento o tendencia artística determinada, y que si bien es cierto que su obra presenta indudables rasgos románticos, en sus cuentos se anticipa al Realismo, movimiento que estudiarán en onceno grado.

El trabajo en esta unidad debe permitir que los alumnos relacionen adecuadamente los rasgos esenciales del Romanticismo con las circunstancias históricas de la época, y que más que una acabada definición de este movimiento, sean capaces de reconocer, aun en manifestaciones artísticas de la actualidad, rasgos de la expresión romántica para que lleguen a comprender por qué el Romanticismo, que es uno por su origen, tuvo tan amplias y variadas manifestaciones.

Es de interés, en esta unidad, colocar al alumno en la situación de poeta o narrador. Por esa razón, se concebirán las clases como talleres de creación. Se podrá leer textos poéticos y narrativos, para reflexionar acerca de sus características, y se despertará en los alumnos el interés por la creación. Se podrán invitar a los estudiantes a escribir un poema a la pareja, la madre, un(a) amigo(a) por su cumpleaños, la naturaleza, la vida, entre otras opciones. La revisión se podría hacer de forma colectiva, con énfasis en el desarrollo de las habilidades de autorrevisión y autocorrección.

Al igual que en la unidad anterior, en esta se propone una ejercitación amplia y variada que resuma los aspectos relacionados con las estructuras lingüísticas tratadas en el grado. Se seleccionarán textos en diferentes estilos funcionales y formas elocutivas para llevar a cabo su análisis integral.

Tratamiento ortográfico

El empleo de los grafemas c, s, z, x en palabras no sujetas a reglas cierra los contenidos ortográficos del programa, aunque, como se ha planteado en unidades anteriores, ello no quiere decir que no se ejerciten otros, correspondientes a este componente. El profesor podrá valerse de las actividades del Cuaderno de trabajo de Ortografía y de otra bibliografía que no hayan sido realizadas, ya sea del capítulo correspondiente a los grafemas en estudio o de los restantes, así como de otros materiales ortográficos de que se disponga. Como métodos de análisis ortográfico se sugieren el viso-audio-gnósico-motor y el deslinde de palabras, combinándolos con la copia y el dictado que permita a los alumnos fijar la imagen sonora y gráfica de los diferentes vocablos. Se debe mantener la variante de elaboración de actividades ortográficas. Pueden utilizar como modelo los ejercicios presentados por el docente o de la bibliografía orientada. Pueden proponer actividades con las palabras no sujetas a regla con c, s, z, x en general o según el grafema o los grafemas en que presente(n) más dificultad(es) los estudiantes. En este caso pueden diseñar juegos didácticos para competencias ortográficas en el grupo.

 

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